ESCUDO PAPAL

ESCUDO PAPAL
El Papado Gobernante encabeza el Colegio de los Apóstoles de los últimos tiempos que asumen unidos, SER el Señor y Maestro Jesucristo, servidores a la única Iglesia que Él mismo fundó, su conducción: el Imperio del Sagrado Corazón de Cristo Rey.

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martes, 10 de febrero de 2009

OFRECIMIENTO DE LA MISA FIDEIPOLITICA

Ante el desgobierno y la situación desastrosa que actualmente cualquiera puede ver, oír y comprobar en este suelo, Jesucristo nos advierte a todos: La hora de cumplir las promesas ha llegado. Estén muy atentos. No sea cosa que llegue la noche, y ustedes estén afuera sin abrigo. Mi Madre y Yo somos la Esperanza, ellos son la esperanza; juntos estamos para servirlos.
En nuestra Patria, millones son los despojados de sus bienes y saqueadas sus riquezas, y aquellos que aún algo conservan viven en la inseguridad y con la angustia de perderlo todo en cualquier momento; y en ese contexto, unos pocos lobos rapaces, son los únicos que acumulan los “beneficios”; por ahora.
Muchos saben y anuncian que esta situación no tiene salida; pero son falsos profetas los que anuncian o promueven soluciones humanas que ya han demostrado ser ilusorias, inútiles o equivocadas.
Pero la verdadera solución existe.
El Rey Cristo Jesús ya está aquí. Se edifica en esta Nación Su Iglesia, la Casa del Padre, Su Reino, que fue confiado al gobierno del Rey Cristo Jesús, y Él ahora ha decidido delegar esa función, invitándonos a todos a ponernos bajo el mando de Aquel que se presenta de una forma nueva, que hasta ahora no había empleado. Él es invisible para la mayoría de las gentes porque quiere motivarlas en el crecimiento de la fe por sobre todo, pero se presenta en Sus Apóstoles y en los discípulos y discípulas visibles, para hacer más evidente la eficacia de Su Gracia en la historia de los hombres, aún para los que no creen en Él o lo rechazan. El Reino de Dios en la tierra es una realidad en marcha en este suelo bendito, elegido y santo: la Argentina. El Señor ha reunido en esta tierra a Su Colegio Apostólico encabezado por quien posee ahora el espíritu eterno de san Pedro: Su Papa Pedro Segundo.
El Rey Cristo Jesús es el único gobernante totalmente justo y sabio en toda la historia y en toda la tierra; el único a quien cada súbdito puede recurrir directamente sin intermediarios humanos, aunque con absoluta certeza si recurrimos a Él apelando a la intercesión de Su Madre Santísima. Es el único gobernante o soberano que nos escucha, sabe de nuestras necesidades y nos recibe a cualquier hora y en cualquier lugar. Su misteriosa y múltiple Presencia lo permite, y estamos en Su Presencia sea por medio de la oración-diálogo personal, o por visiones y locuciones interiores, y/o a través de Mensajes de los profetas, en el Sagrario, en la Eucaristía, y toda vez y lugar donde dos o tres se reúnan en Su Nombre.
Su eficacia es total. Su perfecta Conducción nos llega por dos vías o caminos: uno personal, directo y generalmente invisible, y el segundo, subordinado al primero, intermediado por varones y mujeres de Dios visibles y físicamente concretos: Sus instrumentos humanos. El primer camino o vía es la garantía del segundo; pero éste, el visible, completa el primero. Mientras que la religiosidad y devoción personal puede caer o reducirse al individualismo, por medio de la participación en Su Reino, Su Conducción es social, fideipolítica, cubriendo todas las necesidades del hombre. Al mismo tiempo, Su Iglesia, la Casa del Padre, Su Reino es, en esta Patria, la Nueva Argentina. Su Papa gobernará en esta Patria junto con Sus amigos los demás apóstoles porque el Rey Cristo Jesús lo hará en ellos. Antes habrá una transición entre lo que hoy sucede y Su conducción definitiva en la Argentina, en este mundo.
Es por esto que, con gran alegría y conmoción les digo, esperando que escuchen aunque, por ahora, no me crean, que una gran señal se ha producido en la «Orden María del Rosario de San Nicolás» que le pertenece a la gloriosa Reina Madre María en la Escuela Central de la Vida de San Nicolás el próximo pasado 20 de abril, Vº domingo de Pascua.
Llegó el día, y se cumple en esta hora de Su Iglesia desde ese día en este suelo bendito, lo profetizado por Jesucristo: Les digo que ha partir de ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta el día aquel en que beba con ustedes un vino nuevo en el Reino de Mí Padre. (Mateo 26, 29)
Efectivamente, Él se hace Presente para comer y beber con todos los pecadores presentes en cada Misa Fideipolítica un vino nuevo, es decir, un espíritu nuevo. Esto marca un antes y un después en la historia de la salvación. Como en las primeras comunidades cristianas, comemos y bebemos en casas particulares. Somos laicos: mujeres y varones del siglo bautizados, por lo tanto, profetas, sacerdotes y reyes, y la mayoría casados como lo eran aquellos primeros servidores, discípulos suyos, y lo fueron por más de mil años. Siguiendo lo que Él mismo hizo en la Última Cena, no le ponemos límites y condiciones a los pecadores que quieran recibir la Eucaristía, comulgando para unirse a Su Rey Cristo Jesús, el Salvador.
A nadie se excluye del encuentro con el Hijo de la Virgen María en la Eucaristía. En verdad, ésta es para todos como Jesús lo quiso siempre, hasta para los Judas de hoy, y para que se cumplan en todos y en cada persona Sus designios. De esta forma, se hace nuevo lo viejo y gastado; porque Él hace nueva todas las cosas. María, la Santísima Virgen es celebrada en la Misa Fideipolítica como la primer redentora, porque dio su carne y su sangre en el SI que permitió la Encarnación del Verbo Eterno de Dios: Hijo Único de Dios Padre, quien se inmoló en la Santa Cruz para salvarnos abriéndonos a todos los pecadores las Puertas del Cielo. La Eucaristía se da “bajo las dos especies”: el pan y el vino que son Su Cuerpo y Su Sangre y la de todos los santos y mártires. El cáliz contiene también la carne y la sangre de Sus santos apóstoles, además de los actuales mártires del silencio; y por eso, es diferente este cáliz que contiene la propia oblación de nuestra propia carne y sangre.
Nos distanciamos de la apostasía universal y la herejía institucionalizada organizada y adaptada a los dominios del padre de la mentira. Esta es la Santa Iglesia de Jesús, la Iglesia del perdón, la única y la misma de siempre que Él fundó; y no reconoce ninguna de las divisiones que los hombres por sus miserias, intereses y divergencias produjeron en los últimos mil años de la Iglesia que sólo en Cristo es universal, es decir, católica. Este anuncio nos trae a todos, alivio y gran alegría.
Somos los herederos de una única misión; herederos y no sucesores. Nos alineamos detrás de Jesús, el único Maestro, y lo obedecemos antes que a los hombres porque nuestra fe está en un Mesías Presente, vivo, actuante, y no en un Mesías venidero. Vemos como millones se han apartado de la Puerta del corral; cómo una gran mayoría de sacerdotes han abandonado al inmenso rebaño disperso por la misma institución-Iglesia, y por la acción del demonio y sus aliados eclesiales y civiles. Nos diferenciamos de las conductas y normas sectarias, la prédica y prácticas sacrílegas de la autodenominada “iglesia católica, apostólica y romana”: aquellos que se pastorean sólo a sí mismos. Porque no entran ellos por su hipocresía, ni dejan entrar al Reino del Padre a millones de sus hermanos exigiendo el cumplimiento de preceptos del demonio.
De esta forma, las profecías se están cumpliendo: renace la única y verdadera Iglesia de Jesús, Su Reino en la tierra. Se manifiesta un nuevo cristiano en esta Patria, y por eso, también se renueva y renace ella misma. Se confirma lo anunciado por varios profetas contemporáneos, incluso de nuestro país: los fieles seglares o laicos salvarán a la Iglesia de Jesús; a partir de la fe y oblación de ellos renace renovada.
Salimos a buscar a Sus ovejas perdidas, a todos queremos abrazar y abarcar, a todos llamamos, a todos esperamos para celebrar y rezar la Misa Fideipolítica porque Él mismo nos dice que: «…esta es Su Iglesia…; los amo mucho a todos ustedes. También amo al mundo entero. Ustedes son reflejo de Mi Luz, de Mi Justicia, de Mi Verdad, de Mi Amor. Es por esto que ellos necesitan de ustedes, y ustedes necesitan de ellos. No se separen del mundo.»
Finalmente, agrega: « ¿Qué esperan para venir? Yo los espero y los amo; no se detengan.»

Pedro Segundo, siervo de los siervos fieles al Rey Cristo Jesús

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