Carta Fe Política Apostólica ¡Muerte y Resurrección!
MANUAL PRÁCTICO DE CONDUCCIÓN SUPERIOR
Para todos los hombres en esta agonía universal
14º entrega
Coincidimos entonces en que existe una evolución que comienza después del Diluvio Universal a ascender hacia la plenitud de los tiempos-recuperación de la Semejanza a partir de Noé y su familia, que produjo la especialización fisiológica-neuronal también, pero que fue-es inversamente proporcional a la reducción del ser espiritual del hombre y sus funciones.
Coincidimos entonces en que existe una evolución que comienza después del Diluvio Universal a ascender hacia la plenitud de los tiempos-recuperación de la Semejanza a partir de Noé y su familia, que produjo la especialización fisiológica-neuronal también, pero que fue-es inversamente proporcional a la reducción del ser espiritual del hombre y sus funciones.
La corteza cerebral, un tejido neuronal de gran superficie y complejo desarrollo en los humanos se corresponde a un nivel superior de especialización, lo cual no quiere decir necesariamente que es una mayor capacidad.[1]
Según los contemporáneos estudios por imagen, cada función y tarea del cuerpo humano está representada en un área de asociación del cerebro, pero éstas no se distribuyen proporcionalmente. El tamaño de cada área se corresponde con la posible precisión del control motor y la discriminación sensorial.[2]
El encéfalo está dividido en dos hemisferios iguales, y cada uno interactúa principalmente con la mitad del cuerpo, pero por razones que no están claras para los investigadores, las conexiones se cruzan: el lado izquierdo del cerebro interactúa con el lado derecho del cuerpo, y viceversa. Suelen funcionar en conjunto, pero cada hemisferio está muy especializado.
Esas áreas de asociación son el espejo, en el hombre caído hoy_ Nos enseña Mamá María; son de asociación, pero no de realidad total.
Sin embargo, las capacidades del espíritu, cuando el cerebro era Dios _si bien no dejó de serlo nunca sino que se separó nada más_ van más allá de la asociación, son realidad misma-constitutiva de lo que se ve; el Cielo conforma lo Creado.
En la medida que se distanciaba el uso del cerebro del espíritu, el primero se especializaba para que el hombre pudiera hacer su voluntad, la voluntad humana, auto separada en general, de la Voluntad de Dios.
Las funciones que originalmente dependían de la unión del hombre con Su Creador, en esta evolución son reemplazadas por mecanismos más o menos autónomos que ubicamos ahora en el cerebro: la respiración, el descanso-sueño, la alimentación-digestión-metabolismo, las relaciones sexuales, la gestación y reproducción, etc., y varias más.
Está más o menos claro para la ciencia humana que la alta especialización y las mayores capacidades del cerebro humano suponen que se involucren un mayor número, variedad y tipo de neuronas en funcionamiento; y depende del modo en que están conectadas unas con otras, también.[3]
Paradójicamente, con esta especialización de su mente-psique, el hombre pierde el control sobre sus propias funciones orgánicas vitales, mientras cree cada vez más que puede controlar su situación primero, la de los suyos y después la de los demás, tiranizando al resto de la Creación.
Su organismo pasó a ser gobernado por las mal llamadas “leyes” de la naturaleza _los automatismos que mencionamos antes_ y no por el espíritu, pero por su propia decisión. La conciencia racional pasó a ser una luz débil e intermitente que sólo una parte de su cerebro produce. Sin embargo, cree todo lo contrario.
La carne y la sangre caída siempre piensa lo contrario a lo que es, nos dice María Sabiduría Amada.
En efecto, siendo el Creador el único legislador, y siendo que estos hechos “naturales” no son fruto de Sus Designios sino de las decisiones “independientes” de los seres humanos, por el sólo hecho de la repetición estadística de esos fenómenos, no es correcto llamarlas leyes, porque no lo son.
Para contemplar en lo visual-material las consecuencias del pecado original-originante, veamos por ejemplo, como el denominado sistema límbico[4] del cerebro humano intenta controlar las múltiples facetas del comportamiento, incluyendo las emociones en situaciones de crisis, los sentimientos y la selección de los recuerdos. Porque incluso muchos pensamientos no son más que sentimientos; esquemas también.
De esta forma concreta, visible, comprobable opera en el cerebro la selección que zarandea la propia conciencia individual sin trascendencia, conformándola en el intento de ser “alguien”.
La humanidad caída-el hombre dividido, ¿lo logra… lo logró? ¡Claro que no!
Asimilando lo conveniente y no asumiendo o haciendo propio lo inconveniente: sus miserias comunes a toda la humanidad, se hundió en el pesimismo existencial, la resignación ante su impotencia para hacer su voluntad individual, y por lo tanto, la frustración-infelicidad.
[1] Por ejemplo, los varones con igual altura e igual superficie corporal que las mujeres, tienen en promedio cerebros de 100 o 130 gramos más pesados; y si bien hay funciones disímiles, incluso un pensar diferente de las mujeres, no se verifican por eso mayor o menor capacidad entre varones y mujeres.
[2] Por ejemplo, la cabeza, la visión, los labios, los dedos y la lengua, están representadas en regiones más grandes que otros órganos y funciones. Además, en la mayoría de las personas, el hemisferio izquierdo es "dominante" para el lenguaje, y por lo tanto, para el pensamiento.
[3] Las neuronas son células del encéfalo que se clasifican no sólo por su forma: piramidal o en estrella, sino también por su estructura química. Cada una de las neuronas contiene un neurotransmisor diferente que interviene en la interrelación de unas células con otras.
[4] Sistema formado por partes de varios de los órganos internos del cerebro. Estos, integrados funcionalmente, serían una unidad
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