ESCUDO PAPAL

ESCUDO PAPAL
El Papado Gobernante encabeza el Colegio de los Apóstoles de los últimos tiempos que asumen unidos, SER el Señor y Maestro Jesucristo, servidores a la única Iglesia que Él mismo fundó, su conducción: el Imperio del Sagrado Corazón de Cristo Rey.

Compartir

jueves, 8 de diciembre de 2011

* La incredulidad y la conciencia trascendente

Carta Fe Política Apostólica ¡Muerte y Resurrección!
MANUAL PRÁCTICO DE CONDUCCIÓN SUPERIOR
Para todos los hombres en esta agonía universal
18º entrega

Vemos claramente en miles de millones de hermanos una terrible verdad: el miedo a las verdades últimas. El hombre no creyente es aquel que ignora la trascendencia de su conciencia.
Si bien tiene una conciencia y siente responsabilidad, no se pregunta más allá; no se pregunta ante qué o ante quien es responsable ni de donde procede su conciencia.
En general, la idea habitual sobre esa ‹voz que resuena en cada uno› es algo fundamentado en su propio ser, que viene de sí mismo. Son los que de hecho se consideran, irracionalmente, “padres de sí mismos”. Pero el “yo” no puede ser responsable ante sí mismo; nunca puede ser su propio legislador ético y propio juez. Aquel que acepta su conciencia en tanto hecho psicológico y allí se detiene, simplemente se para antes de tiempo en su caminar en busca del sentido de su vida.
La cultura de la muerte con su materialismo, individualismo y caos, reprime en los hombres la búsqueda del encuentro con Su Padre; que existe en los primeros años de vida y es sepultada en la madurez de la existencia; y no necesariamente, en la madurez de la persona.
La religiosidad, es decir, la búsqueda de Dios, suele manifestarse en determinadas circunstancias como una fe ingenua, por ser una fe inmadura. Cuando las circunstancias o hechos extraordinarios o dolorosos remontan al pasado personal, a los antecedentes, suele salir a la luz una Fe hasta ese momento inconsciente que llaman infantil, y en ese sentido, inocente.
Por otra parte, las concepciones de Dios o de un ser superior de las diversas religiones, si bien equivocadas, son realmente más serias que las “explicaciones cientificistas”, y en tanto aproximaciones a la Verdad Revelada, guardan valiosas semillas de verdad en su haber.
Pero el problema en todas esas concepciones es el grado de contaminación de materialismo que presentan, quien más quien menos, y por lo tanto, de negación de lo que realmente son las realidades del espíritu. Confunden al espíritu con formas de la energía, como si fuese algo así como simples vibraciones, magnetismo o electricidad. ¿Qué queremos decir con ‹materialismo›?
Nos referimos a la tendencia del cuerpo humano a ‹ver y tocar para creer›, aquel síndrome que sufría el Apóstol Tomás y que relata el Evangelio (Cf. Juan 20, 27-29); pero observemos en ese relato, que el Señor Jesús lo invita al discípulo y a los demás testigos, a que comprueben que Su Cuerpo Resucitado no era un fantasma, era material-visible, pero otra materia, no la que conocemos los hombres en este mundo.
Por lo tanto, no cuestionamos la materialidad, sino que afirmamos: si todo lo visible proviene de lo invisible, y si bien el espíritu se materializa y se hace visible como en la ocasión mencionada, antes, originalmente, el espíritu no es materia ni energía.

0 comentarios:

Text

Blogger templates

About me

Blogger templates

Blogger news

Barra de video

Loading...

Popular

Buscar

Cargando...