Carta Fe Política Apostólica ¡Muerte y Resurrección!
MANUAL PRÁCTICO DE CONDUCCIÓN SUPERIOR
Para todos los hombres en esta agonía universal
34º entrega – Una nueva conducción, parte 2
La Guerra de Amor del Padre es Su Plan Redentor de todos Sus hijos, que busca siempre en la historia el regreso de los mismos: ‹el hijo pródigo› a Su Casa, aniquilando a un tiempo la dureza del corazón del ‹hijo mayor›; y es una guerra porque, como las guerras humanas, tiene como meta para lograr ese objetivo, eliminar, devorar, hacer desaparecer la rebeldía y desamor de la carne y la sangre caída de Sus hijos por haberse separado de Él y pretender ser autosuficientes, independizados del Amor de su Creador.
Teniendo en cuenta todo esto, podemos ver y mirar la historia sagrada y profana, que es una sola bajo su Suprema Conducción, notando que Sus Acciones son de raíz y en Sus formas muy diversas a las humanas, en especial, con respecto a los dispositivos de guerra y su dinámica, que en lugar de la confrontación-contradicción-oposición, arrolla con Su Amor; único Principio actuante en la historia, digan lo que digan y piensen los hombres, sobre todo, los “eruditos”.
Pero como en este Principio está incluida en lugar preferencial en Su Corazón la libertad de Sus creaturas, Él abarca y emplea las trifulcas entre los hombres.
Por eso el dispositivo de Guerra del Creador es una Danza, un gran cortejo de Amor sin límites a Su Novia-Creación rebelde e infiel; con majestuosas escenas llenas de poesía, música, baile y canto en ritos, ceremoniales de las nupcias y bodas con Su Esposa: todos los pueblos que Ama, a los que envuelve y abraza eternamente, guía y conduce, pase lo que pase, hagan lo que hagan.
El Rey Cristo Jesús es el único gobernante completamente justo y sabio en toda la historia y en toda la tierra; el único a quien cada súbdito puede recurrir directamente sin intermediarios, aunque con absoluta certeza, si recurrimos a Él apelando a la intercesión de María, Su Madre Santísima. Su eficacia es total.
Es el único gobernante o soberano que nos escucha, sabe de nuestras necesidades y nos recibe a cualquier hora y en cualquier lugar. Su misteriosa y múltiple Presencia lo permite, y estamos en Su Presencia sea por medio de la oración-diálogo personal, o por visiones y locuciones interiores y/o a través de Mensajes de los profetas, en el Sagrario, en la Eucaristía, y toda vez y lugar donde dos o tres se reúnan en Su Nombre.
Su perfecta Conducción se produce por dos vías o caminos: uno personal, directo y generalmente invisible, y el otro, dependiente del primer camino, a través de varones y mujeres de Dios visibles y físicamente concretos: los discípulos, Sus elegidos instrumentos humanos.
El primer camino o vía es la garantía del segundo; pero éste, el visible, completa el primero.
Mientras que la devoción personal puede caer en… o reducirse al individualismo, por medio de la participación en Su Reino, Su Conducción es social, Fideipolítica, cubriendo todas las necesidades del hombre. Al mismo tiempo, Su Papa conduce-gobierna junto con Sus amigos, los demás Apóstoles de los últimos tiempos, porque el Rey Cristo Jesús lo hace en ellos.
De esta forma, se abre una brecha en la historia de la conducción y el gobierno de los pueblos.
Lo que cambia son el encuadre y la perspectiva de Su Conducción, la cual debe pensarse en directa relación con su desarrollo para toda la Patria y el resto de los pueblos y naciones del mundo.
Escribimos antes, que la realización de los Designios proféticos del Padre depende del Trabajo de Fe y de cómo ejercemos nuestro libre albedrío.
Sólo de esta forma, la Voluntad de Dios se cumple _se hace realidad efectiva_ según los tiempos que son del Salvador-Su Espíritu Santo, y según Su Conducción Perfecta.
Es el espíritu quien conduce, quien enciende y lleva el alma quien comanda, y ésta lleva al cuerpo. Sólo debemos dejarlo ser a él; soltarnos completamente poniendo el cuerpo en Sus Manos.
El alma está destinada a ser conducida por el espíritu que Dios le dio y para amar dando los dones que tiene a todos. En la medida que el alma decide cada vez más dejarse conducir por el espíritu, el cuerpo podrá ir resucitando y glorificándose, siendo cada vez más semejante a Jesús y a María, en cuerpo, alma y espíritu.
Por ejemplo, cuando en la unión varón-mujer, cada cual ocupa su lugar y realiza la función-misión que Dios les dio: si el varón carga su cruz y conduce, según la Semejanza con Cristo, la mujer acompaña siendo Imagen como María, a semejanza Suya. Las dos creaturas, por la actividad específica de cada uno son, en su unidad, Imagen y Semejanza de Dios.[1]
En el alma, la Doctrina es-está en el Corazón Inmaculado de María presente en el espíritu, y el hombre libre delibera por medio de la Teoríaàcontemplación; enumera y clasifica sus problemas-debilidades-necesidades, formula las soluciones, y se decide a ejecutarlas. Puede hacerlo en común-unión con sus prójimos y hermanos o no, pero la diferencia es sustancial.
El Rey Cristo Jesús ya está aquí y se edifica en esta Nación Su Iglesia, la Casa del Padre, Su Reino, que fue confiado al Gobierno del Rey Cristo Jesús, y nos invita a todos a ponernos bajo el mando de Aquel que se presenta de una forma nueva, que hasta ahora no había empleado.
Él es invisible para la mayoría de las gentes porque quiere motivarlas en el crecimiento de la Fe por sobre todo, pero se presenta en Sus Apóstoles y en los discípulos y discípulas visibles, delegando en ellos Su función Gobernante, para hacer más evidente la eficacia de Su Gracia en la historia de los hombres, aún para los que no creen en Él o lo rechazan.
El Reino de Dios en la tierra es una realidad en marcha en este suelo bendito, elegido y santo: ¡La Santa y Nueva Argentina!
El Señor ha reunido en esta tierra a Su Colegio Apostólico encabezado por quien posee el espíritu eterno de san Pedro: Su Papa Pedro Segundo unido a su esposa María Liliana, la madre de Joaquín.
Si vamos aprehendiendo que la Conducción es Amor, resumamos lo que hemos revelado en Nuestra Carta Fe Apostólica anterior: los Arcángeles, son el poder de reunión de lo disperso hacia y para el Todo, que es el Padre Creator.
La Sabiduría de Dios hace realidad el Ser-Conducción de cada Arcángel-Dios Espíritu Santo en unión inseparable con María Amitiel.[2]
Es verdad revelada que Nuestro Padre encarnó ángeles muchas veces en la historia, y que éstos son Sus Mensajeros por medio de los cuales Él Gobierna el Universo.
Cuando están encarnados, los Arcángeles o Serafines son-están en las almas que Dios-el Uno envía con una misión especial a realizar en su existencia terrenal; en general, son conductores.[3]
La encarnación de Arcángeles conductores en este momento culmine de la historia se concretiza en lo visual-carnal-histórico en varones y mujeres, sencillos pecadores que se dejan modelar.
El Padre ha insuflado en ellos Su Santo Espíritu, iniciando la Tercera Creación con las parejas-columna de los Apóstoles de los últimos tiempos: fuentes de Su Amor para el mundo, con sus hijos de la Generación Divino-humana.[4]
Participan, son parte constituyente del Mando Superior Trinitario, en tanto ángeles invisibles, y a la vez, son hombres-Cristo conductores visibles unidos a sus esposas mujeres-María, y por eso, responsables de la traslación a lo visible de lo invisible-eterno porque se les ha confiado la misión de crear en la tierra-el Cielo de la Forma, las condiciones generales para unir y mantener unido, lo espiritual y lo material.[5]
El trabajo de los Arcángeles conductores-esposos es para ver-apreciar, y sobre todo ser el primer ‹envase› en donde el Amor se pueda volcar para sentirse varón y mujer plenos en su esencia y así, al recibir-vivir ese Amor sean colmados, y en ese ser plenos, las esposas ven-viven que el Amor que ellas dan-reciben, fructificó en vida-plenitud-gozo de Dios e impulsó a sus esposos.[6]
El varón conduce-gobierna en lo visible, en la medida que se hace cargo de su cruz como hombre-Cristo, cuando el Santo Espíritu lo hace en y a través de él; porque el Espíritu, Su soplo, Sus Dones-pedidos-sugerencias del Amor vienen de su esposa mujer-María. Él, el Eterno Esposo prefiere siempre actuar unido a la Santísima Virgen María.[7]
Los Arcángeles Conductores son el Imperio de hombres libres, que luchan y se entregan por el Amor,[8] y su tarea esencial es conducir-guiar la verdadera libertad de los hombres dependientes del Padre, según la matriz o cauce de Su Plan.[9]
En todo reino están los que conducen y los que son conducidos, ¡siempre!
Sea porque aceptamos la Dependencia de Dios-Amor y ejercemos nuestra libertad con responsabilidad, sea porque creemos ser “libres” porque suponemos que no dependemos de nadie.
En el Reino de Dios, todos tenemos-tendremos una responsabilidad mayor: cada uno conducirse y gobernarse a sí mismos _siendo reyes de la Creación_ y en esta medida, a los ‹nuestros›; pero siempre aceptando y amando la conducción de los elegidos por Dios Amor para esa tarea-carga comunitaria de conducción.[10]
El reinado-gobierno-conducción de nosotros mismos y de la familia, para Dios, incluye el gobierno de la Comunidad, de la propia Patria y del mundo. ¡Así es Su Gobierno del mundo!
No es la suma del poder público en una sola persona, como el mundo lo entiende, sino la toma del poder de cada uno y todos los hijos del Padre, conducidos sí por una persona, siempre, es inevitable.
En tal caso, esta persona conductora, lo que hace es conducir la libertad de cada uno.
Esto es regir o reinar, y por eso, todos estamos destinados a ser reyes y reinas. ¡Así le hablamos al pueblo del Señor, directamente como a reyes libres que son o deberían ser!
[1] ‹La Revelación Suprema de Todo Bien› – Nº 41
[2] ‹La Revelación Suprema de Todo Bien› – Nº 32
[3] ‹La Revelación Suprema de Todo Bien› – Nº 34
[4] ‹La Revelación Suprema de Todo Bien› – Nº 46
[5] ‹La Revelación Suprema de Todo Bien› – Nº 52
[6] ‹La Revelación Suprema de Todo Bien› – Nº 39
[7] ‹La Revelación Suprema de Todo Bien› – Nº 44
[8] ‹La Revelación Suprema de Todo Bien› – Nº 50, 51
[9] ‹La Revelación Suprema de Todo Bien› – Nº 53
[10] ‹La Revelación Suprema de Todo Bien› – Nº 52