ESCUDO PAPAL

ESCUDO PAPAL
El Papado Gobernante encabeza el Colegio de los Apóstoles de los últimos tiempos que asumen unidos, SER el Señor y Maestro Jesucristo, servidores a la única Iglesia que Él mismo fundó, su conducción: el Imperio del Sagrado Corazón de Cristo Rey.

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sábado 14 de enero de 2012

¡Vivir la Resurrección! III

Carta Fe Política Apostólica ¡Muerte y Resurrección!
MANUAL PRÁCTICO DE CONDUCCIÓN SUPERIOR
Para todos los hombres en esta agonía universal
45º entrega

Nos definimos los milagros como aquellos hechos u actos que son fruto de la unión perfecta del querer personal con el Querer del Uno, cuando creamos y recreamos con Jesús en el Padre.
Para lograr esa unión, lo primero es que, con Fe, creamos que las cosas que queremos y pedimos se han concretado en el momento que lo pedimos. Lo que decidamos con Dios, se hará realidad visible en tiempo y forma, pero sólo el Padre sabe cuándo, cómo y qué es lo que necesitamos.
Porque la unión del querer del hombre y el de Dios, depende que al pedir por nuestro asunto personal contemplemos la necesidad de todos nuestros hermanos; que contribuya a la Obra Redentora para todos y no sea para satisfacción y placer individual solamente. Si lo particular está unido, puesto en común en la Comunidad y a su necesidad general, entonces, ¡está hecho!
Muchas veces algo se ha realizado o sucedido en lo invisible espiritual pero todavía no se ha traslado al Cielo de la Forma; o sí se ha traslado, pero no del modo que imaginábamos o esperábamos, y no nos damos cuenta que ya se realizó también en lo visible.
Para vivir y gozar la muerte-Resurrección-el Paraíso, el hombre hoy necesita odres nuevos, es decir, Comunidades libres, justas y soberanas, y es lo que siempre ha buscado.
El secreto está en que no es posible reproducirlo sólo exteriormente, como si fuese lo principal y primordial.
Una Nueva Política es el Paraíso constitutivamente: Fe Política Apostólica, una Política angelical en la tierra, en el Seno del Padre.
Resurrección es alcanzar el estado Divino de los hijos de Dios, el estado de unión con lo Divino o Paraíso. ¡Esto es, en esencia, el Imperio del Sagrado Corazón de Cristo Rey!
¡Oigan a qué clase de gente ofrece el Rey Cristo Jesús la candidatura al Reino de los Cielos!
«A hombres que se gozan de la pobreza, que triunfan de la violencia con la mansedumbre, que hallan agradables los padecimientos y las lágrimas.
Desapegados de los placeres del mundo hasta con el pensamiento y dispuestos a sufrir cualquier vejación, aún la misma muerte, antes de faltar a la justicia o perder la honestidad.
Menester es hacerle justicia, pues un reino formado por hombres de semejante cuño, sería un Paraíso.»_ dice Cristo Rey.
¿Pero dónde hallaremos hombres de semejante cuño?, ¿cómo se formarán?
El Pequeño Rebaño vive en común en una maqueta del Nuevo Jardín del Edén: la Escuela Central de la Vida primero, y ahora Sede de Gobierno Papal, en San Nicolás de María, Argentina.
Como sostenía san Bernardo, los monasterios no restablecen el Paraíso, pero como lugar de trabajo y labranza práctica y espiritual, debían preparar el Nuevo Paraíso.
Así ocurre ahora, porque el Paraíso se restablecerá en toda la tierra, comenzando por la Argentina, porque talando los árboles de la soberbia _muriendo al tonto orgullo_ preparamos el fértil terreno de las almas en el que puede crecer Pan de Vida Eterna para el cuerpo y para el alma.
Las Escuelas de la Vida se establecen para que todo varón o mujer que así lo quiera, se prepare en su condición terrenal, para la salvación eterna en la Gloria del Paraíso de Dios.
A éstas Escuelas se ingresa para morir a la carne y la sangre caída para Resucitar en el Reino de Dios por medio del Triunfo del Espíritu sobre la misma.
Pero esto significa vivir y experimentar el Amor-Dolor que abre las puertas a una alegría plena aunque nunca separada del Sacrificio Santo.
Hemos llegado a un límite por el apego a la carne y la sangre caída y a los preceptos-criterios del demonio-el mundo muerto, y sobre todo, la indecisión; por estar aferrados a la voluntad humana, esperando de ella lo que ya no puede dar por sí misma.
La operación de elevación de la jerarquía espiritual y funcionalidad del Reino de los Cielos en la tierra no es ni lineal ni mecánico, sino que es de otra mecánica, la de la Gracia del Amor.
Es-será en espiral, un giro envolvente del movimiento de los corazones que con Fe encarnada, por contagio de cada uno del pueblo, cada discípula o discípulo, sostenga a María Liliana con Joaquín en primer lugar, luego la Reina sustente a cada Apóstol de la Trinidad de Conducción, y al mismo tiempo entre sí, y con cada uno del resto del Colegio Apostólico.
Ayudándonos unos a otros a sobrellevar las cargas, para finalmente, presentar a Pedro Segundo, el Papa de Jesús, que regresa a la puerta del corral; todo sobre la marcha.
De esta forma, la espiral-giro envolvente se mueve a partir de cualquiera de los eslabones de esta cadena de Amor que tenga la iniciativa-decisión de creer, amar más y esperar luchando.
Así es como habrá aceptación y verdadero reconocimiento público del Papado de Jesús, y del Papa Definitivo: Joaquín Jesús.
Esta es la estructura de la Resurrección, su génesis.

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